Trinidad y Tobago
Escrito por Guillermo de la Corte
Contraste armónico
Las profundas huellas dejadas por las colonizaciones europeas y las diversas inmigraciones étnicas, hacen de Trinidad y Tobago un país rico en razas, culturas y religiones, en las que todos conviven con una envidiable armonía.
Aún me acuerdo, de cuando era estudiante, de un principio de física que decía: “A cada fuerza se opone otra igual y de sentido contrario”. Quizás en Trinidad y Tobago, este principio flota en el aire, de una manera mágica e imperceptible, guiando la conducta de sus habitantes dentro de la amalgama de razas y orígenes. La libertad se opuso a la esclavitud. La comprensión a la intolerancia. Un viaje a sus orígenes nos ayudará a entender este equilibrio.
Flash histórico
La actual isla de Trinidad (4.828 km2) esta situada a pocos kilómetros de distancia de la costa de Venezuela. Los indios caribe, que procedían del continente sudamericano, poblaban la isla cuando llegaron los conquistadores españoles en 1498. Los indígenas fueron esclavizados y poco a poco desapareciendo, debido a las enfermedades desconocidas traídas por los colonizadores. La escasez de mano de obra fue cubierta con esclavos africanos. Aun así llego un momento, aproximadamente trescientos años después, en que la isla quedo prácticamente despoblada, y para estimular la llegada de más colonos, se estableció la Cédula de Población, por la cual se regalaba tierras — cuya extensión era proporcional al tamaño de la familia y el número de esclavos que traían — a aquellos extranjeros católicos que jurasen lealtad al Rey de España. Como consecuencia, familias de franceses, escoceses, irlandeses, italianos, letones y alemanes empezaron a asentarse en la isla. La Revolución francesa de 1789 hizo que muchos colonos y sus esclavos de la isla Martinica, se mudasen a Trinidad. En 1797, la isla paso a manos de Inglaterra. Una isla inglesa, donde se hablaba francés, bajo las leyes y código jurídico españoles. ¡Qué mezcla!
La isla de Tobago, esta casi pegada a Trinidad por el noreste y es bastante más pequeña (300 km2). Sin embargo cuenta con su propio legado. Podríamos decir que su existencia ha sido como un juego de tenis histórico, pues durante el período colonial cambió de maños veintidós veces, entre españoles, franceses, holandeses e ingleses, siendo estos los que prevalecieron finalmente, anexando el territorio a Trinidad.
En 1962 Trinidad y Tobago alcanzaron la independencia y diez años más tarde se constituyó la República de Trinidad y Tobago, como miembro de la Commonwealth
La abolición de la esclavitud en 1830 produjo una falta importante de mano de obra, por lo que Inglaterra optó por traer gente de sus otras colonias asiáticas, principalmente de la India. A ello, se sumaron inmigrantes de China y portugueses procedentes de las islas Madera. Actualmente la población del país es de aproximadamente 1,3 millones, del que el 40,3% es de origen hindú, 39,6% africano, 18,4 % mixto, 0,6% europeo, 0,4% chino y 0,6% otros. En cuanto a religión, los porcentajes más altos corresponden a los católicos que representan el 26%, los hindúes el 22%, anglicanos el 8% y musulmanes el 6%.
Carnaval
El Carnaval de Puerto España es el máximo evento cultural del año y del país. Un espectáculo vibrante, lleno de color, música, danza y arte. Miles de participantes, en espectaculares disfraces, recorren las calles de la capital al ritmo contagiante de la soca y el calipso, en un alarde de resistencia física, bajo el ardiente sol tropical. La mayoría de los ciudadanos esperan con ansia esta época de año para dar rienda suelta a sus inhibiciones. Aunque el Carnaval en sí son dos días, un lunes y martes, de la semana antes del miércoles de ceniza, en realidad es la época de Carnaval comienza con los preparativos después de las Navidades. En ese tiempo se hacen concursos de grupos musicales, de canciones, conciertos, pruebas de los disfraces, y todo aquello que pueda ser la suficiente excusa para organizar una fiesta. Para muchos es una total dedicación, un trabajo fijo, del que viven todo el año.
La celebración del Carnaval en Trinidad y Tobago se remonta a hace doscientos años, cuando los colonos franceses hacían bailes de mascaradas, como era tradicional en su tierra. Los esclavos, que no les estaba permitido participar, imitaban a sus amos a escondidas y se reían de ellos. Cuando se abolió la esclavitud, las celebraciones salieron a la calle, como desafío y demostración de igualdad.
La influencia africana es evidente en todos los aspectos del Carnaval, desde los disfraces y caracteres que representan, hasta la música, con ese ritmo marcado por los instrumentos de percusión, que puede ser producido con una lata y un palo hasta con los tambores de la mayor calidad acústica. El calipso, con ritmos de origen africano, es una forma tradicional de música caribeña que se originó en Trinidad y Tobago, como un tipo de música protesta contra dominación inglesa. La llegada de otras culturas han aportado otros matices al Carnaval. Chutney es un tipo de música hindú desarrollada en Trinidad, con un alegre ritmo de tassa (tambor hindú). Y hablando de instrumentos, no cabe duda que el rey es el tambor metálico (steelpan), que según dicen, es el único instrumento inventado en el siglo XX. El instrumento parte de la modificación de los barriles metálicos de almacenamiento de petróleo, quitando una de sus tapas, cortándolo a cierta medida de altura, dependiendo del tono deseado, y bombeando hacia el interior la otra cara. La superficie se divide en secciones y pacientemente, con martillos especiales, se va deformando cada sección hasta conseguir la nota deseada. Aquí no hay electrónica. Aquí solo hay oídos maestros.
J’Ouvert —una palabra que viene de la contracción de dos palabras francesas jour y ouvert (comienzo del día)— es el nombre de la celebración que abre oficialmente las festividades a las 4 de la madrugada del lunes.
Al doblar una esquina llegué a un placita. No podía creer lo que veía. Miles de personas se congregaban en una mezcla anárquica, entre gritos, risas, baile y música a todo volumen. Antes de que me pudiese dar cuenta, alguien se acercó por detrás y me arrojó algo que noté corría por la espalda. Pensé que era chocolate por la textura y color pero resultó ser barro. Un instante después, otro individuo, totalmente empapado en pintura roja, y desde luego con unas cuantas copas de más, pretendía darme un abrazo amistoso. Lo aparté como pude, manchándome las maños de pintura aunque me lo pensé bien y sabiendo que no iba a salir incólume del evento, decidí unirme sin reservas a la celebración.
Había cubos de pintura, de barro, de chocolate y hasta alguno de petróleo crudo. Algunos se quitaban la camiseta, la empapaban en el barro y luego la escurrían en la cabeza de alguien. Después de un rato, ya estaba ya de mil colores y sabores.
J’Ouvert dura hasta el amanecer. Es la única celebración masiva que es gratuíta. Algunos se van a dormir y otros continúan hasta empalmar con el desfile de agrupaciones que comienza normalmente a las once de la mañana. Podemos decir que el desfile del lunes es prácticamente un ensayo general, un calentamiento, para del “gran día” que es el martes. Muchos de los participantes de J’Ouvert, llenos de barro y sucios, se unen al desfile, dando la nota cómica.
A las ocho de la mañana del martes comienza el desfile por las calles de Puerto España. Las agrupaciones, algunas compuestas hasta de diez mil miembros, eligen un tema para el Carnaval, bien sea mitológico, histórico o tropical, y todos los disfraces y vestimentas están relacionados con el tema. Sin embargo, para que no sea aburrido ver pasar a tanta gente, todos vestidos igual, cada agrupación está dividida en secciones, y cada sección lleva un disfraz diferente dentro del mismo tema. Algunos de los disfraces llegan a tener 10 m de altura y pesar casi 100 kg y van montados sobre los hombros de una señorita. Obviamente nadie puede aguantar ese peso, así que están construidos sobre un bastidor con ruedas para poder moverlo. Aunque casi siempre cuentan con ayuda para rodarlo, no hay duda de que la señorita tiene que estar en buena forma. Son muchas horas sobre el asfalto y con mucho calor. Durante el recorrido existen varios puntos de observación en los cuales los jueces puntúan para la elección de las mejores agrupaciones del Carnaval, en tres categorías: grande, mediana y pequeña.
En el Carnaval, cualquiera puede participar, nacional o extranjero. Lo único que hay que hacer es elegir una agrupación, registrarse y pagar por el disfraz. Existe la modalidad “todo incluido”, en la que por un precio, se añaden las comidas y bebidas durante los dos días de festividades, baños portátiles y autobuses para el descanso. Los precios oscilan entre USD 400 y USD 700. Nada barato.
Pero el Carnaval no es solo para mayores. Los más pequeños tienen el suyo propio que se celebra el sábado anterior. Es realmente divertido ver cómo esas criaturas bailan y evolucionan. Parecen adultos en miniatura.
Puerto España
Es una ciudad vibrante en unos momentos de transformación. Con las arcas del gobierno llenas de petrodólares, dado que el petróleo, gas y petroquímicos es la base de la economía, se están llevando a cabo muchos proyectos de reconstrucción y renovación que están cambiando la faz de la capital.
Independence Square es el bulevar principal en cuyo centro se encuentra el Paseo de Brian Lara, en honor del famoso jugador de críquet de Trinidad. A lo largo del bulevar, se encuentran varios edificios gubernamentales, la estatua del Capitán AA Cipriano, importante figura en el movimiento independentista y en el extremo del este, cerrando el bulevar, la Catedral Católica de la Inmaculada Concepción (1832), que cuenta con unas bellas y coloridas vidrieras. Al norte de la catedral, se encuentran las calles que formaron en su día la ciudad española en el siglo XVIII. En el bulevar casi cada semana se encuentra algún tipo de entretenimiento gratuito. También bajos lo árboles hay tableros de ajedrez para entretenerse un rato.
Un par de cuadras al norte del bulevar, por la calle Frederick Street, la calle de las compras, llegamos a Woodford Square, de neto estilo inglés, rodeada de edificios importantes como la Catedral Anglicana de la Santísima Trinidad (1823), el Palacio de Justicia, la Biblioteca Nacional y la Casa Roja, sede del Parlamento Nacional
A casi 1,5 km al norte de Woodford Square, también por la calle Frederick Street se llega al pulmón de Puerto España, el parque Queen’s Park Savannah de 105 hectáreas. Otro de los puntos clave de la vida en la ciudad ideal para los que les gusta el ejercicio. Muchos vendedores ambulantes ofrecen mazorcas de maíz, ostras frescas y agua de coco, una de las bebidas típicas. Alrededor se encuentra la capilla anglicana de Todos los Santos, la residencia del Presidente, el Museo y Galería de Arte Nacional, el Zoológico y en lado oeste, una serie de imponentes edificios, uno pegado al otro, de diversos estilos de arquitectura colonial, conocidos como los Siete Magníficos. Uno de ellos es la oficina del Primer Ministro, otro pertenece al Arzobispo Anglicano y el de al lado al Obispo Católico. Todos juntos, pero no revueltos.
Un poco de sol
Estar en una isla caribeña, ver el mar, y no darse un chapuzón, es prácticamente un pecado. Así que después de tanto ajetreo con el carnaval, un día de descanso estaba merecido. Lo más cerca de Puerto España era la playa de Maracas, a una hora en auto hacia el norte. ¡Dios mío! Parecía que a todo el país se le había ocurrido hacer lo mismo. Había tanta gente, que ni se veía la arena. Realmente, Trinidad es muy montañosa y las playas son escasas y si a eso añadimos que Maracas es pequeña, de ahí la concentración humana.
Con influencias, logramos saltarnos la gigantesca cola delante del restaurante Richard’s, famoso por Shark and Bake, una de las comidas típicas del país. Se trata de una filete fino de tiburón, enharinado y frito, y metido en un tipo de pan redondo, también frito. A ello se le pone encima una salsa, cuya selección en ese restaurante es bastante extensa. Mi favorita fue la salsa de tamarindo y chandon-beni, a base de un tipo de cilantro local.
Tobago
De nuevo, hablando de un país de contrastes, la pequeña isla es de orografía plana, rodeada de playas, muchas de ellas en estado salvaje, y de aguas cristalinas. El centro de la isla está cubierto por una selva tropical. Así pues, es un remanso de paz y tranquilidad, donde la principal industria es el turismo. Es un paraíso para los que practican el buceo, ya que la isla cuenta con bellísimos bancos de coral, y cualquier deporte acuático. La selva tropical ofrece una excelente oportunidad para los que practican el ecoturismo, dada la rica biodiversidad y gama de actividades que se pueden practicar.
Cuando se habla de país, Trinidad, quizás por ser más grande y la sede del gobierno, toma más relevancia y Tobago es la cenicienta. Así que la celebración anual del Tobago Jazz Festival, a finales del mes de abril, en la ciudad de Plymouth, atrae atención mundial y la pone en el mapa. Durante tres días, pasan por el escenario de conciertos las más relevantes figuras de ese género musical.
Lingüísticamente hablando
El idioma oficial es el inglés aunque con varios acentos entremezclados con el británico como el hindú lo que hace su comprensión complicada. Sin embargo, los latinos estamos de suerte, pues dada la proximidad del país con el continente sudamericano y el nivel de comercio, en el 2005 el gobierno lanzó una iniciativa por la cual se declaraba el español como “el primer idioma extranjero”. Ello implica, que se enseñe español en las escuelas primarias y que al menos un 30% por ciento de los funcionarios del gobierno sean lingüísticamente competentes en español para el 2010. Las señales de tráfico están duplicadas en los dos idiomas. Hablando de tráfico. Los vehículos circulan por la izquierda, así que me pegué más de un susto al cruzar las calles.
Información turística
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www.tds.co.tt
Trinidad and Tobago
www.gotrinidadandtobago.com
Operadores
In Joy Tours
www.injoytours.com
Sensational Tours & Transport
#47 Reservoir Rd. La Pastora Sta. Cruz
Tel: 676-2937