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Guillermo del Toro
El Heroe y sus Monstruos

Guillermo del Toro, Uno de los productores y Directores de cine más reconocidos a nivel internacional, logra a través de sus películas dar respuesta a las preguntas trascendentales de la existencia, Humana: ¿De dónde venimos? ¿por qué estámos aquí? y ¿Hacia dónde nos dirigimos?
Por Adolfo Ayuso

MONSTRUOS, FAUNOS, OGROS, GIGANTES Y HÉROES DE LAS ANCESTRALES MITOLOGÍAS UNIVERSALES PERMEAN EL COSMOS PERSONAL Y CREATIVO DE ESTE MAGO DE LA IMAGEN. GUILLERMO DEL TORO, PRODUCTOR Y DIRECTOR, INTENTA DAR SENTIDO A LA VIDA Y A LA MUERTE A TRAVÉS DE SUS FANTASÍAS ALEGÓRICAS, DONDE LA PATERNIDAD PUEDE CONVERTIRSE EN EL MEJOR CAMINO —A VECES EL ÚNICO— HACIA LA INMORTALIDAD.

En una suite anónima de hotel, se escucha detrás de los muros una voz que despide a un camarógrafo. Una puerta se abre repentinamente y entra el famoso cineasta vestido con pantalones holgados, saco oscuro y camiseta negra. “Tráigame por favor un pastel de tres leches y... ni una leche más”, solicita a su asistente ecuatoriana que aparece detrás de él cargando en sus manos una bandeja medio llena de sándwiches. Apenas ha dormido Del Toro tres horas, después de atender a periodistas de todo el mundo para promocionar el reciente estreno de su película Hellboy II.

La emoción de ver a Del Toro en persona llena toda la sala. El mago de la cinematografía mundial me recibe con una gran sonrisa y abrazo caluroso. A la menor provocación, me confirma su afición por los trucos de magia. “Siempre me gustaron los trucos, recuerdo los anillos magnéticos que tenía con los que podía mover cubiertos sobre la mesa”, comenta con su característica voz serena. Me preparo así para una entrevista llena de sorpresas.

Originario de Guadalajara (México), Guillermo del Toro ha recibido múltiples galardones, incluyendo varios Premios de la Academia. El año pasado, Time Magazine lo destacó como uno de los 50 Jóvenes Líderes para el Nuevo Milenio. Sus cintas abarcan no sólo conceptos tradicionales de la fantasía, sino que también sus personajes son arquetipos de la odisea humana por la supervivencia.

Películas como Cronos (1993), El Espinazo del Diablo (2001), El Laberinto del Fauno (2006) y Hellboy II (2008) invitan a reflexionar sobre temas como el libre albedrío, la inmortalidad del alma y la importancia de construir un legado personal para los demás.

> El monstruo
Los monstruos tienen para Del Toro un significado especial en el cine de fantasía. Un buen ejemplo de ello es el antiguo mito del Minotauro morador de la isla de Creta, que bien podría representar el destino de quienes se encuentran atrapados en su propio laberinto mental, en sus propios prejuicios preconcebidos, sin contar con una guía, un “Hilo de Ariadna” o un Fauno que les permita escapar y vivir en la realidad.

“Personalmente tengo muchos monstruos muy chiquitos que son los más latosos y que nunca se van. El más horrible de todos es el egoísmo, que anula a la persona. Decían los griegos ‘conócete a ti mismo’, y afirmaban los budistas, en una paráfrasis que yo hago, ‘olvídate de ti mismo’. Para combatir a los monstruos, una vez que te conoces debes olvidarte, y es cuando puedes entonces abrirte al universo, al resto del mundo y a la totalidad del cosmos”, comenta sin mover su cuerpo descansado del sillón.

> El héroe y el padre
Los superhéroes en las películas de Del Toro suelen mostrar al espectador su carácter dual, además de hacer mucho énfasis en su vulnerabilidad frente a las decisiones de carácter moral. Al respecto aclara: “Yo pienso que los héroes son héroes porque son falibles. En la mitología griega, Hércules era un semidiós con una gran fuerza y dotado de características divinas, pero su relación con las mujeres era un desastre. Lo mismo sucedía con Zeus, quien tenía una pésima interacción con muchos de sus hijos... Todos los Aquiles tienen su talón, y eso es lo que les hace interesantes. Por otro lado, un héroe es quien realiza lo que nadie haría en circunstancias completamente adversas”.

La paternidad subyace también frecuentemente entre las fijaciones de este cineasta. Las últimas escenas de El Laberinto del Fauno se encuentran actualmente entre los finales más conmovedores de la cinematografía mundial. Recuerdan a La Niña de los Fósforos en el cuento de Hans Christian Andersen. Las imágenes y la música en la pantalla producen en muchos espectadores conexiones mentales semejantes como cuando se ven las pinturas de James Tissot sobre el tema del Hijo Pródigo regresando a casa.

Para Del Toro, la reconciliación con nuestros padres es inevitable aun si no tuviste la oportunidad de conocerlos. “En El Laberinto del Fauno, el capitán Vidal se corta su garganta frente al espejo al afeitarse y escuchar el reloj de su padre, porque es un tipo con un grave problema frente a la autoridad. Hay un momento en nuestra juventud cuando queremos eliminar a nuestro padre, porque representa todo lo que está mal con el mundo y te estás definiendo por oposición. Pero en la edad madura descubres la empatía, y el padre regresa inevitablemente cada vez que miras tu rostro en el espejo”.

Hablando sobre sí mismo y sus veintiséis años de matrimonio, Del Toro comenta que Hellboy I y Hellboy II son películas totalmente autobiográficas: a pesar de encontrarse en momentos de dificultad, el personaje encarnado por Ron Perlman finalmente renace cuando se anuncia que será padre por primera vez. “Yo siempre vivía aterrado de pensar en la paternidad y en la familia. Pero cuando conocí a mi esposa fue como recibir a un heraldo que me anunció una vida infinitamente más amplia — mi esposa me permitió finalmente hacer la paz con esas dos ideas”.

> La riqueza y el bien común
Del Toro es también conocido por su generosidad, así como su labor como productor y mentor de las nuevas generaciones de directores de cine. “Cuando me encuentro con estudiantes que están haciendo vídeos en los primeros semestres de la universidad y me dicen: ‘es que yo jamás me voy a vender’, yo les respondo: ‘no lo vas a saber hasta que alguien te quiera comprar’. Jaime Humberto Hermosillo, mi maestro de cine, comentaba: ‘haz las películas que te necesiten, no las películas que tú necesites’”.

El negocio del cine, no obstante, ofrece la deseada libertad muchas veces sólo después de haber logrado un gran éxito comercial. Este mismo dilema preocupaba al español Luis Buñuel, quien no entendía las películas que habían sido hechas por necesidad.

Parecería entonces muy difícil hacer solamente “las películas que a uno lo necesitan”. Del Toro afirma que el secreto para escapar de este círculo vicioso consiste en saber ejercer el poder de decir ‘no’. “Es una palabra muy sencilla y rápida de decir, pero muy difícil de pronunciar. De haber sido más sabio en este sentido, hubiera aprendido este poder desde más pequeño”, señala sin agregar más comentarios.

Con estos antecedentes y siempre con la imagen del héroe en mente, Del Toro se revela como un tipo marcial a ultranza, de carácter firme y objetivos claros en favor de sus proyectos como artista: en el año 2004 declinó dirigir las películas Blade: Trinity, así como Harry Potter y el Prisionero de Azkabán por encontrarse en medio de su obra cinematográfica Hellboy.

Las decisiones familiares y sus inversiones en proyectos cinematográficos también han sido retos que el cineasta ha tenido que solucionar no siempre de la manera más fácil. “En Hellboy I y Hellboy II, cuando tuve que firmar que la mitad de mi sueldo se quedaría de garantía para no pasarme del presupuesto, mi esposa me dijo: ‘Pero, ¿cómo haces esto?’, y yo le respondí: ‘A cualquier altura hay que hacer lo que se necesite’. Lo dije con un poco de rabia e impotencia, porque a mis 43 años, después de siete películas, nos preguntábamos: ‘¿cuánto más?’ La respuesta es: ‘cuanto sea necesario’. Nos hemos dado cuenta de que somos una familia de cirqueros, y haremos todo lo que se necesite por el circo, porque de allí vivimos más allá de lo material. De allí vivimos espiritualmente”.

> La inmortalidad
La paternidad para Del Toro no es la única puerta que conduce a la inmortalidad. El cineasta coincide con Sor Juana Inés de la Cruz cuando afirma que el regalo más preciado que Dios nos dio es la capacidad de elegir. Al respecto comenta: “Cuando yo era católico practicante, la única conclusión de utilidad a la que llegué y que proviene del catolicismo es que la luz bajo la que se puede ver el alma es el libre albedrío. Un insecto o una cucaracha están armados para actuar mecánicamente de cierta manera. El hombre, dentro de sus finitas elecciones y sin ser mucho más complejo que un insecto, posee el libre albedrío y la capacidad de elegir sus propias emociones, lo sepa conscientemente o no”.

Para continuar con este tema, Del Toro finalmente agrega: “La inmortalidad es la capacidad de elegir ignorar a la muerte. La gente confunde la inmortalidad con vivir mucho tiempo. La inmortalidad significa no morir nunca. Y no morir significa decir que la muerte física es muy poco interesante”.

Así entiende Guillermo la escena de la película Cronos, cuando el protagonista perece es el único momento en que puede adquirir la inmortalidad. “Cuando Jesús Gris (Federico Luppi) tiene el valor de aplastar el aparato místico con forma de insecto que brinda al que lo posee la vida eterna, adquiere entonces la oportunidad de convertirse en verdaderamente inmortal. Antes de ese momento es únicamente un pobre diablo que lleva una vida bastante mediocre. Es lo mismo que la riqueza. Exactamente igual. Nadie vive más aterrado por la pobreza que un rico. Nadie tiene más miedo de tener menos, que el que más tiene. Son paradojas sencillísimas”.

Para Del Toro, lo que parece inconcebible es que los seres humanos sean capaces de transcurrir por toda una vida sin preguntarse estas cosas. “Lo único que da una soberbia certera en la gente que encuentro día con día es la completa ignorancia. Cuando hablas con una persona de fútbol, política, religión o de cine, entre menos sabe, más arrogante es en defender su punto de vista”.

Esta ceguera y terquedad no sólo se refleja en la vida de muchos hombres sino también en la manera en que hemos sido educados para percibir el mundo. ¿Cómo se puede entonces combatir a los ogros y a los gigantes? “Nuestra sociedad habla mucho de la obesidad a nivel estético y se venden miles de cremas para adelgazar, pero las estrías del alma no se quitan con ninguna dieta. No hay dietas para la obesidad del alma”.

El cineasta aclara: “Lo mismo sucede con la obesidad de los bienes materiales. Piensa en las grandes fortunas de México; en el momento en que alguien tiene tanto dinero que no se lo puede gastar, todo pierde sentido, se vuelve una absoluta obesidad de poder. Una cosa es decir: “necesito 100 mil o un millón de dólares para mis hijos, comprar una casa, hacer un negocio, etc”, pero todo esto tiene un límite. Cuando hay alguien con tanto dinero que ni siquiera lo pueda contar, se vuelve una absoluta perversión. Y es muy fácil para el ser humano ser perverso”.

> No es la taquilla sino la emoción
La vida a través del lente de Guillermo del Toro es para aprender y crear. Cuando no examinamos nuestras posturas, vivimos en un estado hipnótico de sueño total. De allí la importancia de aprender a mirar y saber escuchar. “Cuando alguien circula por la calle en un Mercedes y al voltear a ver a otra persona se da cuenta de lo poco que está haciendo por ella, es cuando surge entonces la posibilidad para que la humanidad supere el estado actual en el que se encuentra. Lo mismo vale para los países. Si los líderes escucharan efectivamente y gobernaran de acuerdo con lo que escuchan – que nunca lo hacen – el mundo sería un lugar diferente”.

Del Toro posee la misma capacidad de concretar las imágenes que proyecta en su mente como lo hacen los grandes artistas plásticos de la historia. “Me gustaría hacer una película que conmoviera a muchísima gente y que les cambiara un poquito la manera de ver las cosas. Cuando hice El Laberinto del Fauno, la gente hablaba de los premios, las ventas en la taquilla, etc., pero lo único en lo que yo lo traduzco es en la cantidad de personas que vieron mi cinta y logré afectar a nivel emocional... No obstante, no todos ven de la misma manera. Las películas son como la religión: cuando suenan las campanas, no todos van a la iglesia. Me gustaría hacer una película que tuviera mayor trascendencia”.

Después de conversar durante un rato con Guillermo del Toro se tiene la impresión que el tiempo no ha transcurrido. El pensamiento que me acompaña al dejarlo atrás es que Del Toro nos hará cuestionar la dirección en la que nos encontramos dependiendo de cómo reorganice y discipline a sus propios monstruos, doncellas y caballeros andantes interiores. Es sólo así que su transformación personal se podrá reflejar en personajes que transmitan nuevos mensajes redentores y útiles para la humanidad.

 Del Toro de cerca
 >> Frases sueltas
“Nadie vive más aterrado por la pobreza que un rico. Nadie tiene más miedo de tener menos, que el que más tiene”.

“Cuando hay alguien con tanto dinero que no se lo puede gastar, se vuelve una absoluta perversión. Y es muy fácil para el ser humano ser perverso”.

“Las decisiones las tomo con la panza. Mi vida entera ha estado dedicada a creer que el instinto es la esencia del universo”.

>> Perfil biográfico
Primera filmación: A los ocho años de edad, imágenes realizadas en formato súper ocho con figuras de El Planeta de los Simios y salsa de tomate.

Formación: Instituto de Ciencias, Universidad de Guadalajara. Aprendió maquillaje y efectos especiales con el legendario Dick Smith (El Exorcista).

Personaje:
El hipnotizador Derren Brown

Monstruo preferido: Frankenstein y la Criatura de la Laguna Negra

Pasatiempo: Trucos de magia, colección de películas y comics

Pintores: Francisco Goya, Carlos Schwabe y Arnold Böcklin

Director: David Cronenberg, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu




  
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