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24 Horas >> Escrito por Santiago Castellanos
Alegre Albuquerque
Ciudad tranquila y sosegada, Albuquerque representa el abanico multicultural que caracteriza al estado de Nuevo México, gracias a las influencias de los indios nativos americanos, españoles, mexicanos y estadounidenses.
Con sus 310 días de sol al año, Albuquerque es un seguro contra las vacaciones arruinadas por el mal tiempo. Esto permite no sólo disfrutar de la ciudad, sino de las diversas actividades deportivas y al aire libre que ofrece. En continuo crecimiento, respetando y valorando su pasado, estimulándolo a través de instituciones como el Centro Cultural Hispano Nacional y el Centro Cultural de los Indios Pueblo, la ciudad ha logrado encontrar un perfecto punto de equilibrio.
A explorer Antes de lanzarme a explorar, necesitaba un buen desayuno para tomar fuerzas. Flying Star Cafe, una pequeña cadena local, muy moderna y agradable, ofrece una variedad de cafés, pastelería y platos cocinados, donde los huevos rancheros al estilo neomexicano son lo máximo.
El Pueblo Viejo (Old Town) es donde la ciudad nació (1706), siguiendo la típica construcción española, basada en una plaza principal cuadrada, con la iglesia y los edificios de gobierno. Hoy, tan solo la iglesia de San Felipe de Neri cumple su función, pues el resto de los edificios son comerciales, con galerías de arte, tiendas de recuerdos, joyerías y un sinfín de establecimientos. A ciertas horas, mariachis y grupos de baile con sus coloridos trajes interpretan música y danzas mexicanas para el deleite de los espectadores locales y turistas. Parte de la plaza son soportales, donde artesanos exponen sus trabajos a la venta.
Muy cerca está el Museo de Nuevo México de Historia Natural y Ciencias, que nos lleva por los descubrimientos paleontológicos y orígenes geológicos de la región. Al cruzar la calle nos encontramos con Explora, un centro de educación científica para niños de todas las edades donde hacen experimentos, con frecuencia compartiéndolos con los mayores.
A unos pasos se encuentra el Museo de Albuquerque de Arte e Historia. Antes de ver las exposiciones había que descansar y reponer fuerzas. City Treats, el restaurante del museo, ofrece un menú corto pero sabroso de sopas, pastas, emparedados y algunas otras delicias, cocinado allí mismo. El museo cuenta con exhibiciones de arte contemporáneo, regional e histórico, al igual que con un jardín de esculturas.
El Centro Cultural de los Indios Pueblo es un lugar que no hay que perderse pues el entender la historia y cultura de los indios nativos americanos, que fueron los primeros pobladores de la región, es comprender el carácter de Nuevo México. En los fines de semana hay música y bailes indios de los diversos pueblos y demostraciones artesanales.
Ya casi para cerrar, llegué a la estación del teleférico que me llevaría a la cumbre del Pico Sandía (3.165 m). El recorrido de casi 4,5 Km., lo convierte en el teleférico de tramo sencillo más largo del mundo. La panorámica desde la cima es espectacular.
El restaurante El Pinto, hizo honor a las recomendaciones sirviendo una excelente cena típica neomexicana, sin faltar los famosos chiles verdes y rojos de la región. El ambiente es muy agradable. Después, tenía que comprobar el ambiente nocturno, así que fui al centro de la ciudad, en la calle Central Avenue, donde está concentrada la diversión para los noctámbulos y se puede caminar tranquilamente de un lugar a otro.
24 horas no son suficientes para ver todo lo que hay que ver en Albuquerque, pero si uno no tiene más tiempo, al menos le queda el deseo de volver para terminar de apreciarlo todo.
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De día
Bello sueño eterno
El famoso cementerio de La Recoleta ubicado en uno de los barrios más distinguidos de Buenos Aires (Argentina) es de visita obligada pues ahí reposan los restos de los personajes más distinguidos de la historia argentina.
A principios del siglo XVIII, llegaron los frailes de la Orden de los Recoletos Descalzos y construyeron en ese lugar un convento y una iglesia. La iglesia de Nuestra Señora del Pilar fue construida en 1732 y es considerada Monumento Histórico Nacional.
La gente la denominó la Iglesia de los Recoletos y con el tiempo se convirtió en simplemente La Recoleta, nombre que se extendió a toda la zona. Cuando la orden fue disuelta en 1822, la huerta del convento fue convertida en el primer cementerio público de la Ciudad de Buenos Aires bajo el gobierno de Martín Rodríguez cuyos restos descansan en el mismo cementerio.
Las tumbas más antiguas son las de liberto Juan Benito, un niño negro y la joven María Dolores Maciel.
Una terrible epidemia de fiebre amarilla, durante la década de 1870, asoló el puerto de Buenos Aires. A consecuencia la clase alta abandonó los barrios de San Telmo y Montserrat y se mudaron a Recoleta. Ya convertido en barrio de clase alta, el cementerio terminó siendo el último reposo de las familias de mayor prestigio y poder.
Un pórtico de origen dórico griego construido en 1881 forma la entrada. El cementerio alberga varios mausoleos de mármol, decorados con estatuas, en una amplia variedad de estilos arquitectónicos. Se halla organizado en manzanas, con amplias avenidas arboladas que dan a callejones laterales donde se alinean los mausoleos y las más de 4.500 bóvedas.
Desde su amplia rotonda central, la cual luce una escultura de Cristo realizada por el escultor Pedro Zonza Briano en 1914, parten las avenidas principales.
Cada mausoleo presenta el nombre de la familia labrado en la fachada; generalmente se agregan al frente placas de bronce para los miembros individuales.
Entre los más ilustres se encuentran las tumbas de: Ovidio Rebaudi (1860-1931), químico, escritor, profesor de Zoología Médica, científico, fundador y director de diversas publicaciones, descubridor de un glucósido de una planta que lleva su nombre en su honor Stevia rebaudiana o Eupatorium rebaudiana y María Eva Duarte de Péron “Evita” (1919-1952), Primera Dama, segunda esposa del presidente Juan Domingo Perón.
Pero no todos los que han deseado ser sepultados ahí lo han logrado. El célebre poeta Jorge Luís Borges hasta escribió un poema de reposar en este lugar. Pero el destino decidió que su descanso eterno fuera en la ciudad de Ginebra (Suiza).
Jana Ángeles es escritora española afincada en Fort Worth.
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De noche
Nueva York sale a la calle
En una ciudad que encierra un mundo, lo más complicado es decidir dónde cenar y tomar una copa y a qué espectáculo acudir antes o después de haber disfrutado de una buena mesa. Las opciones, especialmente en los meses estivales, son casi infinitas.
Nueva York sale a la calle en verano y lo propio es cenar y tomar una copa al aire libre, a ras del suelo o a nivel de las estrellas. La ciudad ofrece docenas de restaurantes con terrazas tanto en románticos patios como en las aceras o en altísimo techos de edificios, pequeñas o grandes, informales o elegantísimas, para todos los gustos y bolsillos.
Tras la cena, una copa “con vista” no estaría mal. Desde algunos bares, se puede apreciar el perfil de Manhattan, el río Hudson y hasta la Estatua de la Libertad.
Y antes o después, el espectáculo. Aparte de los musicales tradicionales de Broadway y los clubs, Nueva York se vuelca al exterior y ofrece un sin fin de conciertos, cine, teatro y toda la variedad de espectáculos imaginables al aire libre, mayormente en parques como el Central Park, Bryant Park, Madison Square Park, Washington Square y Rockefeller Plaza.
Rosana Ubanell es la subdirectora de Nexos.
Lo complicado es decider
Cena al aire libre
• Le Jardin Bistro www.lejardinbistro.com
• Pampano www.modernmexican.com/pampano/index.htm
• PJ Clarke´s on the Houston http://pjclarkes.com/hudson/take_a_look.php
• River Café www.rivercafe.com
Para los de “buen diente”
• Churrascaria Plataforma En el mismo Broadway o en Tribeca, un excelente y abundante asado tras el teatro. http://churrascariaplataforma.com
Tomar una copa con “vistas”
• Salon de Ning Peninsula Hotel www.peninsula.com/New_York/en/Dining/Salon_de_Ning/default.aspx
• 230 Fifth www.230-fifth.com
• The Delancey Bar and Night Club www.thedelancey.com
• Hudson Terrace www.hudsonterracenyc.com
• Gramercy Hotel Rooftop www.gramercyparkhotel.com/roof_club.html
• Rise at the Ritz-Carlton Battery Park www.ritzcarlton.com/en/Properties/BatteryPark/Default.htm
Espectáculos
• Feinstein’s at the Regency (Lowes Hotel) Viejas glorias de Broadway http://feinsteinsattheregency.com
• Village Vanguard Jazz http://villagevanguard.com
• S.O.B.’s Ritmos brasileños www.sobs.com
• Village Underground Variedad, nuevos talentos http://thevillageunderground.com
• Broadway Musicales www.broadway.com
• Bryant Park Cine al aire libre, musicales de Broadway, conciertos, recitales de piano. www.bryantpark.org
• River to River Festival Festivales por toda la ciudad www.rivertorivernyc.com
• Central Park Conciertos, musicales, teatro, cine, ópera, baile. www.centralpark.com www.summerstage.org
• NBC Today Show Concerts at Rockefeller Plaza Grandes estrellas. Se puede asistir sin boletos pero mejor obtener uno. Para conseguir pases, informarse en: http://today.msnbc.msn.com/id/29181613
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